La historia de Joan Mitchell
Joan Mitchell (1925-1992) está ampliamente reconocida como una de las artistas estadounidenses más significativas de la posguerra. Sus pinturas abstractas se distinguen por su fisicidad, su atrevido uso del color y su personal interpretación del mundo natural.
Natural de Chicago, Mitchell estudió en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago. Tras licenciarse en 1947, pasó más de un año en Francia antes de instalarse en Nueva York a finales de 1949. Allí participó activamente en la "Escuela de Nueva York" de pintores y poetas, explorando distintos enfoques de la composición y el gesto como parte del emergente movimiento del Expresionismo Abstracto.
Durante las cuatro décadas siguientes, Mitchell se dedicó con determinación a la pintura abstracta del más alto nivel, mientras se desplazaba entre Nueva York, París y, más tarde, la campiña francesa de Vétheuil, donde residió desde 1968 hasta su muerte en 1992. A lo largo de su dilatada y variada carrera, Mitchell se basó en experiencias y recuerdos del mundo que la rodeaba -sobre todo vistas de ciudades, campos, ríos, lagos y árboles- como fuentes para su obra. Una vez dijo: "Llevo mis paisajes conmigo"
