chicago
Joan Mitchell nació en Chicago y creció a sólo dos manzanas del lago Michigan, visible desde el apartamento de su familia. Observó atentamente el lago durante toda su infancia, y más tarde recordaría "Aquel lago parecía inmenso. No, infinito. Desolado [...] A veces era muy azul. Tiene mucha calidad. Es cambiante, vivo"
La gran sensibilidad de Mitchell hacia el mundo natural y su aguda percepción visual, ambas parte integrante de su obra, se remontan a su infancia en Chicago. En años posteriores, a menudo hacía referencia a la importancia del lago: "Mis cuadros repiten un sentimiento sobre el lago Michigan, o el agua, o los campos... Es más como un poema, y eso es lo que quiero pintar"
